Siete dias tenia la semana, siete, siete, siete.
transcurrian de corrida en corrida,
tras la decision de vivir tantas horas en la ciudad vecina, para dejar atras, literalmente y no, todas las cosas en la ciudad del bello lago y los corazones vacios….
Bajo el manto frio que se posaba sobre su saco verde,
pasaba horas en ese colectivo,
estudiando, pensando, lagrimeando,
planificando, planificando, planificando
como hacer entrar en la agenda mas cosas para no pensar,
caminando llena de musica muy cerca de su cabeza para no escuchar,
para no escucharse…
Cual princesa de hielo
descorcho caprichos llenando de besos
momentos que no hacian latir mas fuerte ese corazon.
La escena 1, la 2, todas eran iguales,
pero habia una imagen que despertaba todos sus sentidos
y sus ansias de un sueño que se veia tan lejano como ese patio lo permitia.
Era su imagen,
esa escena que casi la hacia sonrojar de solo pensarlo
esa persona que estaba a metros de distancia y a kilometros de la realidad.
Generalmente eran dos minutos, pero eran suficientes para que ese disco duro quedara bastante tildado pareciendo casi humano de nuevo….
Los lunes a las dieciocho horas eran ese momento unico,
donde ella hubiera gritado de todo
(si decia lo que pasaba por dentro)
pero se conformaba con un simple hola negrito, como siempre, como nunca…