Para aquellos aficionados a vivir una vida de manera montañorusesca (no se si estoy haciendo referencia tambíen a la novela de aquellos años porque no me la acuerdo, por lo pronto solo hago referencia a una vida marcada por adrenalinas y caidas abismales en un lapso breve de tiempo), las planicies son un momento de pausa que genera diversas sensaciones encontradas.
La planicie permite, tener ambas plantas de los pies sobre la tierra.
Los ojos sin un movimiento de caida pueden mirar y ver, pueden pensar lo que ven, pueden procesar.Tal vez no se ven los paisajes lejanos que si se observan en la “cresta de la ola”, pero si se pueden ver los detalles cercanos, con tiempo, respirandolos…
Las manos estan libres de agarrarse a los barrotes metálicos que impiden la caida del cuerpo. Entonces pueden sentir, entonces pueden abrazar lento…
La mente no va a ningun lado mas que acá, no se precipita a precipicios que ya habia pasado, ni cae en posteriores futuros atolondrados, simplemente está. Piensa, sonrie, mira, toca.
Lo más importante, es que ya no se avanza tan rápido, pero si se avanza de a pie, caminando, disfrutando de cada paso q se puede dar.
La planicie es una realidad con una adrenalina distinta, un poco menos intensa, pero mas profunda. Una realidad que nos permite sumergirnos en momentos por el hecho de simplemente estar viviendolos, capaz, mirandolos…
Bajarse de la montaña rusa, se parece a dejar de jugar todo el tiempo…
bajarse de la montaña rusa, se parece a crecer…
Ya un mes y nada por aquí? Con tantas cosillas pa’ inspirarse… el sol vuelve a hacer arder tus mañanas, los tambores se han mudado aún más cerca, se escuchan risas de niños corriendo en mayas con sus madres corriendo detrás de ellos con toallas, Comenzar a preparar una despedida. Un CV rearmado y presentado, amistades reencontradas y resignificadas, un almuerzo de risas de mujeres reencontradas fuera de tu cueva/refugio. Vamos viola! q ya te ando extrañando por este medio. La falta de notebook nunca limitó tu creatividad
Te amo!